Pornografía y educación sexual

La educación afectivo-sexual representa un aspecto importante en la formación integral de los/as jóvenes, ya que además de ofrecerles conocimiento biológico sobre los órganos y relaciones sexuales, les ayuda a construir su identidad y a establecer relaciones afectivas y sexuales sanas, reduciendo la violencia sexual y favoreciendo un mejor desarrollo de la persona. 

Por desgracia, la educación afectivo-sexual no siempre está presente en el ámbito familiar ni escolar, por ello internet se convierte en el primer contacto y consultorio sobre sexualidad para muchos y muchas adolescentes, y con él el acceso a la pornografía, lo que puede afectar a su forma de relacionarse y derivar en conductas de riesgo o nocivas.

En junio de 2020, Save The Childen saca un informe llamado “(DES)INFORMACIÓN SEXUAL: PORNOGRAFÍA Y ADOLESCENCIA”, sobre el consumo de pornografía en adolescentes y el papel que esta juega en su educación y el desarrollo de sexualidad. 

A continuación os dejamos algunos extractos y conclusiones que aparecen en el informe, fruto de (i) un estudio cuantitativo con encuestas a 1.680 estudiantes de entre 13 y 17 años en centros educativos a lo largo del territorio nacional; (ii) un estudio cualitativo basado en 11 talleres con participación de personas de entre 14 y 18 años:

ADOLESCENCIA Y CONSUMO DE PORNOGRAFÍA

Respecto al primer acceso:

“El 62,5 % de las personas adolescentes encuestadas de entre 13 y 17 años ha visto pornografía alguna vez en su vida, ya sea a través de internet o por otras vías. Además, hay una clara diferencia según la identidad de género”:

“Debemos tener en cuenta que el resultado no muestra la frecuencia de consumo de pornografía, sino si la han visto al menos una vez. Por lo tanto, esta visualización puede haber sido en una única ocasión y/o accidental.”

“El 53,8 % de las personas encuestadas ha accedido por primera vez a la pornografía antes de los 13 años, y un 8,7 % antes de los 10 años. La edad media es de 12 años de manera global. Resulta interesante señalar que quienes han consumido pornografía alguna vez, accedieron antes a internet para informarse sobre sexualidad.”

“¿Es frecuente el consumo de pornografía? Sí, es algo presente en sus vidas: el 68,2 % de adolescentes ha visto pornografía en los últimos 30 días, llegando a consumir ellos el doble que ellas (81,6 % y 40,4 % respectivamente). Los chicos confirman que buscan este tipo de material casi a diario. Las respuestas de las chicas expresan variaciones entre el consumo semanal o mensual.”

INFLUENCIA DEL CONSUMO DE LA PORNOGRAFÍA EN LA ADOLESCENCIA

PORNOGRAFÍA Y DESEO

“Hoy en día, la «nueva pornografía» mainstream (ilimitada, accesible y gratuita), representa relaciones sexuales ficticias, con cuerpos irreales y marcadas por la violencia, la falta de consentimiento y la desigualdad, la representación del dolor físico de la mujer como erótico, y en ocasiones, representa también el abuso sexual infantil. Aunque es un porcentaje pequeño, creemos que es relevante que el 5,4 % de las chicas heterosexuales reconoce que su principal motivación es satisfacer los deseos del chico, así como que buscan satisfacer su deseo y el de su pareja en un 8,6 % más que ellos.

La exposición a este material cuando no se cuenta con la madurez y las herramientas necesarias sobre sexualidad, consentimiento y autonomía del cuerpo, etc., como pueden ser los espacios de educación sexo afectiva y diálogos sobre cuerpos, consentimiento y deseo, puede llevar a normalizar lo que se ve en la pornografía.

De hecho, el 54,1 % de las personas preguntadas cree que la pornografía da ideas para sus propias experiencias sexuales (en mayor medida ellos) y al 54,9 % le gustaría poner en práctica lo que ha visto. El 47,4 % de adolescentes que ha visto contenido pornográfico ha llevado alguna escena a la práctica.”

LA EDUCACIÓN AFECTIVO-SEXUAL Y LA PORNOGRAFÍA

¿Qué es la educación afectivo-sexual?

“La educación afectivo-sexual es un derecho. La Convención sobre los Derechos del Niño –que España ha ratificado y, por tanto, debe respetar– establece como fines de la educación «preparar a la infancia para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de sexos» (artículo 29). Por tanto, la educación afectivo-sexual es una parte de su formación integral.

Además, es una forma de dar acceso a una información adecuada (artículo 17), ya que es una herramienta básica para aprender sobre sexualidad, riesgos, el propio cuerpo, etc. Ayuda a preparar a la juventud para la vida en general, especialmente para construir y mantener relaciones satisfactorias que contribuyan a desarrollar de manera positiva la personalidad y la autoestima.

La educación afectivo-sexual se fundamenta en el derecho a la protección frente a la violencia (artículo 19), mediante la educación en prevención. Por otro lado, forma parte de la actuación obligatoria del Estado adoptar todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger a la infancia y adolescencia de la violencia.
Actualmente, en España los currículos no cuentan con un contenido obligatorio que incluya estos contenidos.” 

¿Quién enseña educación afectivo-sexual?

“El grupo de iguales, la familia, las escuelas, las redes sociales y la pornografía, son las principales fuentes de información sobre sexualidad.”

¿Consideran la pornografía como fuente de información sobre sexualidad?

“Casi la mitad (48 %) de adolescentes que ha consumido últimamente pornografía la valida como fuente de aprendizaje sobre sexualidad, los chicos un 12 % más que las chicas. 

Resulta bastante preocupante que para el 30 % de adolescentes, la pornografía supone la única fuente de información sobre sexualidad. La sensación de que la pornografía es la única fuente de información es mayor entre adolescentes que consumen más a menudo pornografía (33,8 % frente al 22,4 % de adolescentes que no la ve frecuentemente) y entre los chicos.”

ALGUNAS CONCLUSIONES DEL INFORME:

“El entorno digital no escapa de los defectos de nuestra sociedad, en la que hay desigualdad y violencia de género y en la que se discrimina la diversidad. Todos estos defectos atan la sexualidad de las mujeres, marcan la masculinidad de los hombres y castigan a quien no sigue «la norma».

Así, la «nueva pornografía» de consumo masivo online, gratuita e ilimitada sigue estos mismos mandatos y perjudica a la adolescencia. […] Así, el deseo sexual adolescente se va construyendo sobre unos cimientos irreales, violentos y desiguales. Todo esto lo saben las personas adolescentes, pero reconocen que les influye, quizás no en el disfrute de sus propias relaciones sexuales, pero sí en la construcción de su deseo sexual y en la determinación de qué les atrae. Además, se ha comprobado que cuando la intentan imitar no siempre solicitan un consentimiento previo en sus prácticas, igual que ocurre en la pornografía.

Además, no hay una educación afectivo-sexual reglada, que aborde la sexualidad de forma integral, con un enfoque de igualdad de género y diversidad […]. La «educación sexual» actual no previene ni protege a la infancia y adolescencia contra las prácticas sexuales de riesgo o la violencia. Desafortunadamente, esto ha hecho que la pornografía, a través de diferentes canales, se haya convertido en profesora de la «sexualidad».

Mientras seguimos con el debate ideológico, la infancia y la adolescencia continúan creciendo en una sociedad digital sin contar con las habilidades necesarias que les permitan desarrollarse como seres responsables y libres de violencia.”

Pincha aquí para acceder al informe completo.